
Salimos de Brasof a primera hora en dirección a Sibiú, capital cultural europea (punto de referencia para nuestras ansiedades culturales). Decidimos tomar una carretera que atravesaba los pueblos más auténticos de Rumania.

La carretera en si, era bastante resbaladiza y llena de agujeros con lo que debíamos ir bastante atentos en todo momento.

Llegados a un cruce nos encontramos con unos motoristas rumanos que nos aconsejaron algunas carreteras y una ruta alternativa para poder llegar a Sibiú atravesando el pico más alto de toda Rumania.

La verdad que nos desviábamos totalmente de la ruta, pero decidimos que no podíamos saltarnos un sitio tan recomendable.


La subida fue realmente divertida, acompañados en todo momento de la más característica de las nieblas de las películas del Conde Drácula y de unos cortados realmente impresionantes.

La bajada fue un dolor. Tras atravesar el punto más alto y emprender el descenso comenzó a caer una “estupenda” tormenta. Por si fuera poco, la carretera estaba llena de agujeros, con lo que algún lumbreras del ministerio de obras públicas rumano decidió que lo mejor era tapar la carretera con arena y graba. Fue bastante divertido ver como practicábamos enduro entre camiones y furgonetas. Después de unos 30kms y viendo que las condiciones no mejoraban decidimos parar a comer en un hotel de carretera en el que finalmente decidimos dormir (no paraba de llover). Del Hotel mejor no hablar.
Esa noche la pasamos finalmente viendo una película en el ordenador de Fernando (la venganza de Don Mendo, un clásico del cine español).
No hay comentarios:
Publicar un comentario