En Ucrania se ven las cosas de forma diferente. No teníamos previsto estar más que un par de días por aquí, así que buscamos la mejor ruta posibe asesorados por los motoristas ucranianos que nos encontrábamos en el camino.
Elegimos una ruta que cruzaba gran parte de los montes del oeste de Ucrania y que nos llevaría bordeando un río cercano a la frontera con Hungría. La ruta era bastante divertida con un asfalto algo bacheado pero no tan malo como el de días previos en Rumania o en Bulgaria.
A los pocos kilómetros, y con un sol de justicia la policía nos detuvo parece ser que Carlos se había saltado un stop que alguien había puesto en mitad de una carretera y sin ningún sentido. La multa oficial era 100€ y la extraoficial 50€. Al final para no demorarnos pagamos la extraoficial y pudimos continuar, le estábamos cogiendo el gusto a esto de los pagos “irregulares”
Ese día no estábamos para muchos kilómetros, mucho calor y muchos baches asi que apenas hicimos 200km.
Cerca del hotel en el que dormimos encontramos otros motoristas, de nuevo una Ural del 60, esta vez con sidecar. Carlos y Fernando se han prometido volver a Ukrania y traerse una maravillosa Ural rusa.