El día de descanso en Krakovia nos llevó a dedicar el día a saciar nuestras ansiedades culturales. Viajamos 90km hasta Auswich , para poder visitar el campo de concentración nazi mas famoso. La visita en sí consta de dos partes, un museo y el campo. Nosotros como vamos de turismo Express visitamos el campo primero y el museo después (al revés que todo el mundo) y sin guía.





La verdad que el campo es bastante grande y nos estremeció recordar lo que pasó aquí. Había muchos grupos de israelitas visitando el museo con banderas con la estrella de David. Nos sorprendió que cada grupo llevara un escolta armado. No entendemos por que era necesario.
Poco después visitamos la mina de Sal próxima a Krakow. Una autentica ración de borrego-turismo. La verdad que la mina en si no era lo que mas nos gustó del viaje.
Por la noche salimos a los bares más típicos de la ciudad y sufrimos otro desvelo incomprensible.
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